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Pol. Con. (Edición núm. 24) Vol. 3, No Esp. 1

Septiembre 2018, pp. 153-174 ISSN: 2550 - 682X

DOI: 10.23857/pc.v3i1 Esp.667


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Recepción: 07 / 02 / 2018

Aceptación: 15 / 04 / 2018

Publicación: 01 / 09 / 2018

Ciencias económicas y empresariales Artículo de investigación


La economía solidaria, como el “Factor C” de Salinas de Guaranda The solidary economy, like the "Factor C" of Salinas de Guaranda A economia solidária, como o "Fator C" de Salinas de Guaranda


Martha J. Guerrero-Carrasco I

martha.guerreroc@ug.edu.ec


Pamela M. Rivas-Guerrero II

pamelarivasguerrero@gmail.com


Correspondencia: martha.guerreroc@ug.edu.ec


I Magister en Negocios Internacionales y Gestión de comercio exterior, Economista, Docente de la Universidad de Guayaquil, Guayaquil, Ecuador.

II Docente de la Universidad Casa Grande, Llanes, Guayaquil, Ecuador.



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http://polodelconocimiento.com/ojs/index.php/es


Resumen

Este trabajo de investigación es realizado, bajo técnicas de la metodología cualitativa como lo es la recolección de datos que contiene: el trabajo de campo y la revisión bibliográfica. En la misma, se podrá comprender como la autogestión, el cooperativismo, el emprendimiento y la economía solidaria toman protagonismo en la historia de Salinas de Guaranda, parroquia rural de la provincia de Bolívar; como también los efectos positivos de la denominada economía popular. Se recalca que tiempo atrás; previa la llegada de los salesianos, encontramos una población en completo abandono por parte de las entidades gubernamentales, con un índice elevado de desempleo y pobreza. En la actualidad esta comunidad tiene una mejor calidad de vida que hace 40 años, debido al empoderamiento de los emprendimientos innovadores uno mejor que otro, ayudando al desarrollo socio económico del lugar. El objeto de estudio es determinar el modelo de gestión factor “C” en Salinas. Los resultados obtenidos se enfocan en que esta parroquia necesita mayor atención y difusión por parte de los medios de comunicación, potenciar el turismo local y sus productos, también ampliar la visión de la comunidad hacia el futuro.


Palabras claves: economía solidaria; cooperativismo; desarrollo comunitario; emprendimiento.


Abstract

This research is carried out under qualitative methodology techniques such as the data collection that contains: the field work and the bibliographic review. In it, it will be possible to understand how self-management, cooperativism, entrepreneurship and solidarity economy take prominence in the history of Salinas de Guaranda, a rural parish in the province of Bolívar; as well as the positive effects of the so-called popular economy. It is stressed that long ago; prior to the arrival of the Salesians, we found a population that was completely abandoned by government entities, with a high rate of unemployment and poverty. Currently this community has a better quality of life than 40 years ago, due to the empowerment of innovative ventures one better than the other, helping the socio-economic development of the place. The object of study is to determine the management model factor "C" in Salinas. The results obtained focus on the fact that this parish needs greater attention and dissemination by the media, to promote local tourism and its products, and also to expand the community's vision towards the future.


Keywords: solidarity economy; cooperativism; community development; entrepreneurship.


Resumo

Este trabalho de pesquisa é realizado sob técnicas de metodologia qualitativa, como a coleta de dados que contém: o trabalho de campo e a revisão bibliográfica. Nele, você pode entender como autogestão, cooperativismo, empreendedorismo e economia solidária no centro das atenções na história do Salinas de Guaranda, na freguesia rural na província de Bolívar; bem como os efeitos positivos da chamada economia popular. É enfatizado isso há muito tempo; antes da chegada dos salesianos, encontramos uma população completamente abandonada por entidades governamentais, com alto índice de desemprego e pobreza. Atualmente esta comunidade tem uma melhor qualidade de vida do que há 40 anos, devido ao empoderamento de empreendimentos inovadores um melhor que o outro, auxiliando o desenvolvimento socioeconômico do local. O objetivo do estudo é determinar o fator de modelo de gerenciamento "C" em Salinas. Os resultados centrar-se nesta paróquia precisa de mais atenção e divulgação pelos meios de comunicação, promover o turismo local e seus produtos também ampliar a visão da comunidade no futuro.


Palavras chave: economia solidária; cooperativismo; desenvolvimento comunitário; empreendedorismo.


Introducción

En América Latina y el Caribe, la economía solidaria es milenaria, este término tiene sus orígenes en las antiguas civilizaciones principalmente indígenas, teniendo como ejemplos a Brasil, México, Bolivia y Argentina. Con el pasar de los años, la economía solidaria ha perdido su auge provocando que solo en ciertas poblaciones se mantenga este sistema. En Ecuador, existe una parroquia ubicada en la provincia de Bolívar llamada Salinas de Guaranda, su mayor característica que destaca a nivel nacional e internacional es su modelo de gestión económica basado en el cooperativismo, el desarrollo comunitario y la economía solidaria.

El caso de Salinas de Guaranda es digno de admiración. La historia de esta parroquia se basa en su comunidad indígena, ellos se han visto obligados a sobrevivir, a mantener a flote sus creencias y costumbres, a prosperar como comunidad y sobre todo a cultivar cada día los valores que como


grupo indígena los identifica. Antes de la llegada de los salesianos al poblado, Salinas de Guaranda sufría de pobreza y desempleo, esto causaba preocupación en sus habitantes, además el desinterés por parte de las autoridades a nivel local y nacional era evidente.

A raíz de la necesidad de prosperar como comunidad y de explotar sus recursos locales, los salesianos transforman a Salinas de Guaranda en una parroquia llena de reconocimientos, uno de ellos se debe a los productos elaborados localmente por medio de emprendedores y artesanos autóctonos del lugar. Los mismos que, han logrado ser exportados hacia diferentes mercados; europeo, asiático y norteamericano. La utopía que mantenían los habitantes de esta parroquia rural acerca de la economía solidaria, poco a poco se hacía realidad.

A fin de que se lleve a cabo el éxito de la economía solidaria, los pobladores de la parroquia Salinas de Guaranda deciden crear emprendimientos pequeños utilizando sus propios recursos que se obtienen del área. Muchas de esas experiencias de organización autónoma del trabajo constituyen un inicio de formas económicas solidarias en que el trabajo asume posiciones centrales. A medida que estas fueron creciendo la necesidad de crear asociaciones y cooperativas para la comunidad se establecieron bajo el mando de los mismos autóctonos.

En Salinas de Guaranda, la economía solidaria tiene aproximadamente 40 años de vigencia, antes de ese tiempo no existía sistema económico alguno que lleve al progreso este sector. Los capitales extranjeros denominaban al sector de la sierra ecuatoriana como un mercado interno limitado y no accesible para la inversión, el aislamiento y poco interés en este nicho era evidente, como consecuencia de esto surge las altas tasas de analfabetismo, pobreza y cifras negativas económicas. Por otro lado, en la costa ecuatoriana, el panorama era alentador y positivo, el capitalismo tenía éxito constituyendo un próspero sector financiero y comercial (Ortíz, 2016).

Debido a esa necesidad del pueblo de Salinas de Guaranda por surgir y crecer de manera económica y social, ponen en marcha diferentes proyectos cuyos participantes son los mismos pobladores del sector. La unión, la solidaridad y el compañerismo, estos tres valores fueron clave en el desarrollo y ejecución de cada planificación local. Conjuntamente, obtuvieron ayuda por parte de los salesianos italianos y su denominada “Misión Salesiana”, además de otros actores extranjeros expertos en diferentes campos de estudio; las capacitaciones, seminarios, charlas, etc.


fueron parte del aprendizaje diario de cada habitante del sector. Es así como se fueron formando y puliendo en el rol de emprendedores.

Visitar Salinas, parroquia de Guaranda- provincia de Bolívar, es querer regresar de manera inmediata a esta tierra llena de gente amable y cálida, no por su frío, pero acogedor clima, sino por las personas que irradian valentía, responsabilidad, esfuerzo, trabajo en su rostro, pero a la vez con una sonrisa que reflejan felicidad por los resultados de las actividades arduas que realizan día a día.

Por consiguiente, este hermoso pueblo es caracterizado por ser emprendedor, lleno de ideas innovadoras, que luchan de manera constante para crecer diariamente, teniendo un objetivo claro que es el de hacerse conocer a nivel internacional a través de sus productos que resaltan por su originalidad en sabor, contextura, material e incluso en su elaboración hecha por manos ecuatorianas. Y cuando hablamos de manos ecuatorianas, es precisamente hablar de la habilidad de las personas que con su dedicación y labor hacen que sus artículos se diferencien del resto a nivel nacional.

Con la gran iniciativa que tuvo el Padre Antonio Polo, sacerdote y educador salesiano, que es nacido en Italia, llegó a Salinas en los años 70, con una misión y visión motivacional hacia los moradores de la zona, en donde se ha podido palpitar que hasta ahora ha logrado un gran avance en la eliminación de la pobreza y llevarlo a ser un centro activo de emprendimiento.

Esta población desde 1970, apostó al cooperar de manera efectiva y democrática contra la penuria y marginación, teniendo en cuenta la ayuda tanto de gente extranjera y la Misión Salesiana, la misma que se encarga de buscar la armonía y seguridad en sus pobladores, a través del bienestar en el sentido laboral, familiar y espiritual.

La constitución legal de más de 28 microempresas entre ellas cooperativas de ahorro y crédito, comercios dedicados a la producción y venta de quesos, leche, carnes, textiles, balones, mermeladas, chocolates, cuero, entre otros., también empresas relacionadas al turismo de la parroquia, hospedaje y alimentación. Cada una trabaja en función a una economía solidaria y popular, al cooperativismo y al desarrollo comunitario (Guaranda Alcaldía - Gobierno Autónomo Descentralizado, 2018).


En Ecuador, desde el 2012, la Ley Orgánica de Economía Popular y Solidaria ha sido reformada en varias ocasiones dentro del gobierno del ex presidente Rafael Correa Delgado, sin embargo, la última de ellas fue en mayo el 2018 por medio de decreto ejecutivo del presidente de la República del Ecuador Lenin Moreno, en la cual se realizó 10 cambios a la ley. En el capítulo primero reza el art.1, este define a la economía popular y solidaria como el conjunto de formas y prácticas económicas, individuales o colectivas, auto gestionadas por sus propietarios que, en el caso de las colectivas, tienen, simultáneamente, la calidad de trabajadores, proveedores, consumidores o usuarios de las mismas, privilegiando al ser humano, como sujeto y fin de su actividad, orientada al buen vivir, en armonía con la naturaleza, por sobre el lucro y la acumulación de capital (Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria-IEPS, 2012).

De la misma manera, en el art. 7 indica cual es la finalidad de la ley antes mencionada. Cabe recalcar que, la presente tiene por objeto reconocer, fomentar, fortalecer, promover, proteger, acompañar, regular y controlar la constitución, estructura y funcionamiento de las formas de organización de la economía popular y solidaria y otras formas de la economía popular; además, normar las funciones de las entidades públicas responsables de la aplicación de la presente ley (Instituto Nacional de Economía Popular y Solidaria-IEPS, 2012). Es evidente destacar el interés que posee el gobierno nacional en apoyar y llevar a cabo la economía solidaria en varios puntos del país. Si bien es cierto, en Salinas de Guaranda este sistema económico no aparece cuando la ley se aprueba en el Registro Oficial, sino que toma fuerza y se solidifica como un modelo económico oficial y legal de la parroquia.

El Buen Vivir consagrado en la Constitución ecuatoriana (art. 14), reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente equilibrado entre los seres humanos, entre los seres humanos y la naturaleza y entre las comunidades de seres humanos. Según Coraggio, considera que para lograr este equilibrio es necesaria una adecuada institucionalización de lo económico para lo cual es necesario la presencia y combinación interrelacionada de cinco principios: subsistencia por la propia producción, reciprocidad, redistribución, intercambio y planificación (Mata, 2014)

Para profundizar un poco más en el tema, una de las características de la economía solidaria parte desde la situación de pobreza y marginalidad en que se encuentran grandes grupos sociales. Dicha economía popular combina recursos y capacidades laborales, tecnológicas, organizativas y


comerciales de carácter tradicional (Razeto, 2017). Este tipo de economía se destaca por su solidaridad, debido al contexto y cultura de la zona estudiada, este grupo social que predomina son los indígenas, culturalmente son más pobres por ende son más solidarios que otros grupos sociales de mayores ingresos económicos (Coraggio J. L., 2011). La necesidad de salir de este problema social lleva a las personas a compartir lo poco que poseen, pero, pocos de ellos tienen la visión y el deseo de convertir su futuro en algo superior.

En el marco de las profundas transformaciones ocurridas en las últimas décadas con respecto al mundo del trabajo, es de destacar el surgimiento y desarrollo de nuevas fórmulas de trabajo asociativo, sobre todo generadas desde los sectores populares para hacer frente al fenómeno del desempleo y la exclusión social (Guerra, 2010).

El término emprendimiento en una economía solidaria usualmente ha servido para referirse a los más variados tipos de experiencias en este tipo de economía. A simple vista, abarca características de trabajo a las cuales recurren los individuos que viven ordinariamente del empleo de su fuerza de trabajo y en las cuales encuentran refugio categorías sociales puestas al margen de los sistemas convencionales de ocupación y de distribución de la riqueza, dependientes del sector privado y del Estado. Dichas prácticas están ancladas en la economía de los sectores populares, de la cual son una extensión y donde encuentran primariamente su sustrato y su funcionalidad. Expresan, así, una inflexión de la economía popular de base doméstica y familiar, o también, en algunos de sus segmentos, una reconversión de la experiencia obrera del trabajo, a través de la socialización de los medios de producción y de la democratización del poder económico (Gaiger, 2011)

Importancia del problema


La importancia de poner en la palestra académica un tema relacionado a la economía solidaria anexado con el cooperativismo, desarrollo comunitario y emprendimiento es de suma importancia. Cabe recalcar que, los propósitos que persigue este tipo de estudio son los siguientes: primero, aumentar la familiaridad del investigador con el área problemática de interés y posteriormente, realizar un estudio más estructurado de los siguientes niveles; en este marco es posible: aclarar conceptos; obtener un censo de problemas; establecer preferencias para posteriores investigaciones y proponer hipótesis bien fundamentadas.


Al ser Salinas de Guaranda una parroquia pionera en realizar su propia producción y comercialización a base de productos propios de la zona, transforma su ganancia en la compra de insumos para crear nuevos productos y a la vez la comunidad los distribuye a otras partes de la provincia y del país; sin duda, es un caso digno de admirar y de tomar en cuenta para futuros proyectos o trabajos académicos.

Es un interesante ejemplo de analizar basándonos en una pregunta tan simple como la siguiente

¿cómo un lugar con antecedentes de pobreza extrema y de poca población puede prosperar como comunidad solidaria y participativa? Esta pregunta se la formula en base a temas económicos y sociales respectivamente.

Pues bien, este artículo de investigación queda dirigido a toda la comunidad de investigadores/as apasionados por temas económicos, de desarrollo comunitario, emprendimiento, entre otros. De la misma manera, queda a la disposición de todo estudiante interesado en temas relacionados a lo expuesto en esta investigación para la posterior realización de documentos y actividades académicas.

Es pertinente tener en cuenta definiciones sobre la economía solidaria según varios autores y organizaciones para la posterior comprensión del tema, además de la puntualización de términos que abarcan la investigación. En primer lugar, según el columnista Rolando Camacho, “la EPS es una economía colectiva, hecha por y para grupos humanos, genera riqueza y tiene un peso muy importante en la economía nacional; que se guía por valores de solidaridad, cooperación, equidad, trabajo compartido, democracia, etc.” (Camacho, 2017).

Acotando a lo ya expuesto, el investigador en economías solidarias Pablo Guerra dice lo siguiente, basándose en la definición dicha por la Secretaría de Economía Solidaria de Brasil, “la economía solidaria es una forma diferente de producir, vender, comprar e intercambiar lo que es necesario para vivir. Sin explotar a nadie, sin querer llevar ventaja, sin destruir el medioambiente. Cooperando, fortaleciendo el grupo, sin patrón ni empleado, cada uno pensando en el bien de todos y no en su propio bien” (Guerra, 2010).

De la misma manera, Pablo Guerra refiriéndose a la Carta de Principios de Foro Brasilero de Economía Solidaria (FBES) acota lo siguiente, “la economía solidaria resurge hoy como rescate de la lucha histórica de los trabajadores, como defensa contra la explotación del trabajo humano y


como alternativa al modo capitalista de organizar las relaciones sociales de los seres humanos entre sí y de estos con la naturaleza” (Guerra, 2010).

El objeto de estudio de la presente investigación es determinar el modelo de gestión - factor “C”- en la parroquia Salinas de Guaranda, provincia de Bolívar. Pues bien, este objetivo da a entender que el éxito de los emprendimientos parece estar vinculado a circunstancias y factores cuyo efecto positivo proviene proporcionalmente del carácter socialmente cooperativo incorporado por ellas. En otras palabras, se considera que el factor trabajo puede ser llevado a su pleno rendimiento como trabajo asociado, a medida que la comunidad misma de trabajo funcione como determinante de la racionalidad económica, sin entrar en conflicto con su naturaleza social y de autogestión, produciendo efectos tangibles y ventajas efectivas, en ambos extremos (Gaiger, 2011).

En tanto forma de producir y distribuir bienes y servicios que tienen como meta la satisfacción de valores de uso, la valorización del trabajo y la valorización del hombre, el concepto de economía popular nos remite al significado etimológico de la palabra “economía”, que se origina del griego oikos (casa) y nomo (yo distribuyo, yo administro). De la misma manera que oikonomía se refiere al “cuidado de la casa” (entendida como hogar del ser), la economía popular es la forma por la cual, históricamente, los hombres y mujeres, que no viven de la explotación de la fuerza de trabajo ajeno, vienen intentando garantizar su permanencia en el mundo, tanto en la unidad doméstica como en el espacio más amplio que incluye al barrio, la ciudad, el país y el universo (Angerosa, 2016).

Sin embargo, en tanto producto de las condiciones históricas, el concepto de economía popular necesita ser redimensionado a la luz de un contexto más grande, donde este sector de la economía, en su realidad empírica, es producido al mismo tiempo que se produce, porque, con específicas variaciones en los espacios y tiempos históricos, las estrategias de trabajo y de sobrevivencia promovidas por los sectores populares adquieren diferentes formaciones económicas, plasmándose (de forma hegemónica o subalterna) en un determinado modo de producción y/o modelo de desarrollo económico (Dávalos, 2012).

La economía popular, aunque inmersa y, en última instancia, sometida a los imperativos de la “ley del más fuerte”, presenta características que se contraponen a la racionalidad económica


capitalista. Ello es así porque los trabajadores de la economía popular no intercambian su fuerza de trabajo por un salario; su trabajo no consiste en trabajo pago + trabajo excedente no pago. Como los trabajadores tienen la posesión individual y/o asociativa de los medios de producción, en vez del empleo de la fuerza de trabajo ajeno, el principio es la utilización de la propia fuerza de trabajo para garantizar no sólo la subsistencia inmediata sino también para producir un excedente que pueda ser intercambiado, en el mercado de la pequeña producción mercantil, por otros valores de uso (Dávalos, 2012).

El trabajo, en tanto que no se caracteriza por la inversión de capital sino por la inversión en la fuerza de trabajo, representa el principal factor de producción en tanto génesis y, a la par, resultado del conjunto de los demás factores del proceso de producción de bienes y servicios (Sarría & Tiriba, 2003). Aunque se emplee alguna fuerza de trabajo asalariado, el objetivo es la reproducción ampliada de las unidades domésticas (Coraggio J., 1996).

Recapitulando específicamente sobre la dimensión práctica de los emprendimientos de la economía social, si bien es cierto que hay mucho por fortalecer y mejorar, no es menor lo que las experiencias que han desarrollado los propios actores sociales afectados nos enseñan como recorrido a emprender y consolidar. Nos señalan que otra economía es posible, una economía que tiene como objetivo principal la satisfacción de las necesidades sociales, el mejoramiento de la calidad de vida de las personas y la dignidad del trabajo como integrador de la actividad humana en sociedad (Pastore, 2006).

Dice Hernando Zabala, como conclusión del proceso de observación de la sociedad humana que iniciaron los científicos sociales reformadores, Teilhard de Chardin propuso, finalmente, una síntesis: la asociación “representa uno de los mecanismos más universales, más constantes y, por consiguiente, los más significativos, utilizados por la Vida para su expansión”. Es gracias a este proceso que las sustancias vivas, entre las que se cuenta a los humanos, llegan a “constituirse en masas suficientemente voluminosas para escapar a las innumerables servidumbres exteriores”.

Con razón Ludwig Feuerbach discernía al respecto que “la esencia del hombre reside únicamente en la comunidad, en la unidad del hombre con el hombre: una unidad que, empero, no reposa sino en la realidad de la diferencia entre el yo y el tú”.


Sobre este particular, el autor de este artículo explica que: “La sociabilidad cobra forma en la asociación humana, única institución que respeta los vínculos, la comunidad de semejanzas y mantiene al hombre en libertad. Sólo allí es posible unir las fuerzas para realizar los fines comunes. Sólo ella ha hecho posible las gigantescas empresas humanas. Sólo en ella se conserva la Comunidad y se produce la Cooperación” (Zabala, 2007)

Nos indican nuevos formas organizativas de lo económico que generan simultáneamente aumento de la riqueza y beneficios sociales, con mayores perspectivas aún en la medida que esas experiencias y las iniciativas por venir se fundamenten en cuanto a sus recursos productivos en: las capacidades y creatividad de los trabajadores; las potencialidades económicas que se liberan cuando se mejora la calidad de las relaciones humanas en las actividades productivas; los recursos intangibles que se generan cuando se potencian las iniciativas mancomunadas de los actores públicos y sociales locales; la riqueza que es posible crear y socializar cuando se mejoran las vinculaciones y redes sociales entre dichos actores de la comunidad local.

Pero señaladas estas cualidades, manifiesta Pastore, es importante también destacar que la Economía Solidaria (ES) en tanto proyecto asociativo tiene un conjunto de desafíos que abordar en sus prácticas concretas para profundizar su desarrollo. Un primer punto es avanzar en todo aquello que hace la visión y funcionamiento específico de las organizaciones de la economía social.

Asimismo, una asociación voluntaria que adopta reglas de funcionamiento y decisión con procedimientos democráticos, no sólo implica chequear en qué medida su organización interna se basa en mecanismos de autogestión, participación voluntaria y procedimientos democráticos de toma de decisiones, sino como se avanza de manera concreta en procesos de aprendizaje y mejora continua que permitan gestionar la tensión entre la indelegable centralidad de la acción y decisión colectiva, con el adecuado desarrollo de estructuras y procesos de gestión operativos y eficaces. Igualmente, la potencialidad de sus formas grupales se encuentra directamente vinculada a que sus prácticas puedan avanzar en términos reales a privilegiar como criterios principales el beneficio social, el compromiso y la implicación grupal, la valoración y el desarrollo personal, la participación común en la toma de decisiones (Pastore, 2006).


De esta manera, el hecho de desarrollar su potencial productivo específico en procesos sociales que fomenten la capacidad humana y las formas de interacción en términos de acumular en Factor C (colaboración, confianza y cooperación), en sus relaciones internas como en sus vinculaciones y articulaciones con otras organizaciones del propio sector y de la sociedad civil (Pastore, 2006).

Según Razeto, “La presencia central del factor comunitario o factor C, como categoría organizadora. Hay variadas expresiones del “factor C”. La letra “C” alude a que con ella comienzan, en español y varios idiomas, numerosas palabras como colaboración, cooperación, comunidad, compañerismo, comunión, compartir, confianza; otras palabras inician con el prefijo “co”, que expresa el hacer y el estar juntos, al hacer algo solidariamente” (Colango & Jiménez, 2017).

Según Coque Martínez, las experiencias económicas participativas responden a tradiciones autóctonas, a procesos económicos o políticos de corte más reciente, o a una combinación de todos esos factores. Con frecuencia, se trata de modelos muy relacionados con la cultura de las comunidades en que se insertan, lo cual difumina los límites entre actividad empresarial y resto de aspectos sociales, entre cada cooperativa y su entorno. En otros casos, las cooperativas se han creado y mantenido de forma artificial mediante importación de fórmulas exógenas, en general mal adaptadas a los contextos donde se trataban de implantar. Demasiadas veces, en fin, se llama cooperativismo a lo que no lo es, y se llega a rechazar el modelo tomando como referencia fracasos que le son ajenos (Coque, 2015).

Al tratar de entender el cooperativismo, surge la dificultad inherente a la gran diversidad de denominaciones asociadas al mismo, sobre todo si se observan diferentes países y regiones. Además, muchos de estos términos se mezclan y coinciden parcialmente con otros más ambiguos y de uso menos general. Es el caso de la Economía Social o la Economía Solidaria. El empleo de Economía Social se restringe a un entorno muy concreto: en especial, la Unión Europea, sin que aún dentro de la misma haya consenso respecto a sus contenidos precisos. En América Latina se ha generalizado la expresión relativamente equivalente de Economía Solidaria. En ambos términos tienen cabida las cooperativas de diverso tipo, las mutuas y otras formas de


organización económica comunitaria, democrática y autogestionaria similares a éstas, con expresiones diferentes según los ámbitos en los que se desarrollan (Coque, 2015).

En definitiva, un conjunto de cuestiones que sin ser exhaustivos incluyen valores sociales y de cooperación compartidos, mecanismos de gestión participativos, potenciación de capacidades de trabajo y relación humana, disponibilidad de recursos acordes y contextos económicos e institucionales apropiados para impulsar su progreso.

Pero como es de esperar, esa serie de proposiciones que definen a la economía social como proyecto transformador y de inclusión, deben entenderse más como un desafío estratégico a fortalecer e impulsar que como realidades prácticas ya cristalizadas acabadamente. En tal sentido, la pluralidad de experiencias existentes muestra diversos grados de correspondencia y desarrollo (Pastore, 2006).

Metodología


La metodología usada es cualitativa, cuyo estudio trabajado es de nivel exploratorio o nivel I debido que, este sirve para aumentar el grado de familiaridad con fenómenos relativamente desconocidos, en este caso particular Salinas de Guaranda es un lugar que pocos conocen dentro del mismo territorio ecuatoriano por ende a nivel internacional es un tema poco explorado. Para hacer el ejercicio de estudio exploratorio partimos de la reflexión sobre cómo darles respuestas a las siguientes preguntas: ¿cuál es mi objeto de estudio?, ¿cuál es la importancia de analizar la bibliografía existente?, ¿qué vacíos hay?, ¿cómo delimitar bien mi problema de estudio? Una vez definido el objeto de mi estudio y delimitado el problema, debo avanzar en la metodología por seguir: ¿Cuál tipo de investigación? y ¿hacia qué perspectiva de investigación orientarla? (Arango, 2010).

Al llevar a cabo una investigación de carácter exploratoria se debe contemplar esencialmente dos tipos de acciones: el estudio de la documentación; y contar con contactos directos, es decir entrevistas a personajes inminentes del tema. La primera acción que se refiere a la documentación respectiva se derivará a la reconstrucción del trabajo realizado por otros: revisión de archivos, informes, estudios y todo tipo de documentos o publicaciones; todo lo antes mencionado de la primera acción nutrirá esta investigación para el posterior análisis y discusión del tema propuesto (Nieves, 2006).


Parte de nuestra revisión bibliográfica se basa en la búsqueda y posterior análisis de documentos producidos por autores de varios países principalmente de América Latina como lo son Luis Razeto y José Coraggio, aclamados escritores en el área de la economía solidaria.

Resultados


Salinas de Guaranda tiene una población aproximada de 10.000 habitantes, esta parroquia ubicada en la serranía ecuatoriana posee un alto impacto a nivel social y económico dentro del país. Cuenta con más de 28 microempresas comunitarias, cada una de ellas con un producto en particular. Este es el resultado de una excelente gestión económica que la propia comunidad ha construido por años, por ende, es catalogado como un ejemplo en temas de desarrollo socio comunitario y economía solidaria del Ecuador. Este modelo de gestión económica solidaria ha favorecido de manera privilegiada, la protección y la reproducción de los recursos o bienes, las costumbres y las prácticas culturales, de la parroquia de Salinas de Guaranda

Ahondando en los resultados que se han obtenido a lo largo de este análisis investigativo, Salinas de Guaranda requiere inversión intelectual y atención por parte de actores externos como lo son las empresas privadas y públicas en ámbitos de salud, educación, seguridad, turismo, agronomía, comercio, economía y tecnología. Si bien es cierto, este poblado ha luchado diariamente por progresar, pero siempre en compañía y guía de algún experto en un tema específico. La cuestión es que esta parroquia no se ha modernizado en sentido de nuevos métodos para llevar a cabo proyectos que cautiven el lente de los medios de comunicación, de actores externos y de turistas. Es necesario que esta comunidad abra sus horizontes y trabaje en equipo para así lograr mayor beneficio colectivo (Castro, 2017).

Salinas se ha caracterizado por estar siempre a disposición de todas las personas que desean acudir a esta hermosa parroquia. En donde, quienes visiten este lugar, podrán percibir las pequeñas empresas comunitarias que cruzan serenamente la globalización. Generalmente son comunidades campesinas que siguen organizadas por una gran muchedumbre, evadiendo el individualismo y contribuyendo al cooperativismo. En donde no solo son proyectos que nacen, sino que culminan en el camino correcto de la supresión de la mediocridad y de la pobreza.


Pero con el tiempo, estas personas sin una cultura organizativa, pasaron a ser un gran pueblo organizado e incluso agroindustrial, llegando a ser un gran referente y ejemplo a seguir para la provincia y todo el país.

El resultado de su constante actividad comercial ha mantenido a su población impregnada a esta parroquia, no causando en ellos la necesidad de migrar a otros sectores rurales o urbanos del país, pues bien, esto ha provocado las mejores condiciones de vida en sus habitantes, siendo ellos los que manifiestan satisfacción por su lugar de origen y por los frutos que han cosechado con arduo trabajo.

Se evidencia las diferencias entre una economía solidaria y una capitalista son numerosas, una de ellas se basa en que la economía solidaria parte de una gestión participativa e inclusiva para todos, todo lo contrario, es la capitalista cuya riqueza es propia de la persona más no del grupo al cual se pertenece. Sin duda, el denominado factor “C” en la parroquia Salinas de Guaranda ha logrado la prosperidad y la evolución de varias pequeñas y medianas empresas. Con la colaboración y la cooperación de la comunidad ha sido posible la transformación de este pueblo ubicado en una zona estratégica y rica en recursos naturales.

Conclusiones


Salinas de Guaranda, es una parroquia que cuenta con muchos recursos naturales a su favor, de los cuales desde hace más de 40 años han sido utilizados en producir y comercializar un sin número de productos, parte de ellos han llegado a mercados internacionales siendo bien apetecidos y aclamados convirtiéndolos en productos galardonados.

La ayuda por parte de los salesianos italianos, clérigos ecuatorianos y profesionales extranjeros sirvieron como empuje y apoyo constante de toda la comunidad salinera. Con esto, empieza la ola de transformación total de la parroquia.

El modelo de gestión económica solidaria aplicada en este lugar ha servido para el progreso y posterior éxito de muchas microempresas. El cooperativismo y el desarrollo comunitario implementados en la comunidad han logrado crear iniciativas de emprendimiento para el beneficio de los habitantes.


La solidaridad, la unión, la justicia, entre otros, forman parte de los valores que los pobladores de Salinas de Guaranda mantienen. La población es en su mayoría indígena.

Si bien es cierto, la economía solidaria trajo sus resultados positivos convirtiendo a Salinas de Guaranda en un ejemplo nacional. Se creó la Ley Orgánica de Economía Solidaria y Popular, la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, documentos avalan y prestigian el trabajo de la comunidad de los salineros/as.

Es importante que lo antiguo, lo ancestro, lo autóctono de esta comunidad en su mayoría indígena no se pierda. La esencia de sus pobladores no cambie debido a la modernización/ actualización que debe tener principalmente los productos del sector y sus respectivas maquinarias. En cuestión del producto, hablamos de envolturas, empaques, fundas de todo producto producido localmente. Se debe pensar en tendencias actuales que sean atractivas a un futuro comprador internacional.

La promoción y por ende la propaganda del sector debe ser el punto de arranque para incentivar a turistas locales y extranjeros en visitar esta parroquia rural y mostrar todos sus atractivos naturales y comerciales que ofrecen. Todo el marketing de esta localidad se debe llevar a cabo constantemente y lograr que el mensaje sea difundido a través de los diversos medios que existe en Ecuador como lo son la televisión (propagandas), redes sociales (creación de páginas) y por último la prensa escrita (afiches, fotos, entre otros). Salinas de Guaranda debe ser considerado parte de la ruta turística del país (en los folletos por parte del Ministerio de Turismo). Al tener mayor cantidad de turistas, el sector económico del lugar crecerá y por ende la reactivación económica surgirá.

Finalmente, lo ecológico y ambiental es fundamental en el desarrollo de esta parroquia. La erosión del suelo, el tratamiento del agua, los bosques que rodean la zona se deben proteger y no permitir que sufran daños provocando que exista cambios bruscos en el paisaje. La naturaleza propia de la parroquia es el mejor avistamiento de un turista que puede tener.

Referencias Bibliográficas


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Anexos


Figura1. Fuerza de trabajo factor “C”


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Fuente: Luis Razeto, 2001 – Autoría propia de la figura


Figura 2. Diagrama de economía solidaria


image


Fuente: Luis Razeto, 2001 – Autoría propia de la figura.


Tabla 1. Ventas en Salinas de Guaranda



VENTAS DE PRODUCTOS DE SALINAS DE GUARANDA

NUMERO

AÑOS

VENTAS

1

2012

$954,812.00

2

2013

$1,035,209.00

3

2014

$1,049,619.00

4

2015

$1,222,152.00

5

2016

$1,147,899.00

6

2017

$1,321,630.00


DIFERENCIA

15,13%

Fuente: Anuario de la empresa “Salinerito”, 2017 – Autoría propia de la tabla.


Figura 3. Ventas de productos Salinas de Guaranda (2012-2017).


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Fuente: Anuario de la empresa “Salinerito”- Autoría propia de la figura.


Tabla 2. Empleos administrativos por género.



EMPLEOS POR GÉNERO


FIJOS


OCASIONALES

CARGOS DIRECTIVOS

hombre

mujer

hombre

mujer

hombre

mujer


24


32


4


6


7


6


Fuente: Anuario de la empresa “Salinerito”, 2017 – Autoría propia de la tabla.


Figura 4. Empleos por género – Salinas de Guaranda


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Fuente: Anuario de la empresa “Salinerito”, 2017 - Autoría propia de la figura

Figura 5. Economía Solidaria VS Economía Convencional Capitalista


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Fuente: Ortiz J, 2016

Enlaces de Referencia

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