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La educaci�n de la autonom�a en ni�os y
ni�as del subnivel inicial 2 de la escuela Gabriela Mistral
Education of autonomy
in children of initial sublevel ii of the school Gabriela Mistral
A educa��o da autonomia em Crian�as
e Crian�as do subn�vel 2
inicial da escola Gabriela Mistral
�
Karen Michelle Moreira-Mero I
https://orcid.org/0000-0002-3190-7292
Leonardo Ram�n Marin-Llaver II
http://orcid.org/0000-0002-2360-2472
Leonardo
Vera-Viteri III
https://orcid.org/0000-0003-2822-0374
Correspondencia: michelle18.km@gmail.com
Ciencias t�cnicas y aplicadas
Art�culos de investigaci�n
*Recibido: 16
de junio de 2021 *Aceptado: 31 de julio
de 2021 * Publicado: 12 de agosto de
2021
I.
Egresado� de�
Educaci�n Inicial� de� la Facultad�
de� Filosof�a,� Letras�
y� Ciencias� de� la
Educaci�n,� Departamento de� Educaci�n Inicial, Universidad T�cnica� de Manab� Manab�,
Portoviejo, Ecuadori, Ecuador.
II.
Doctor
en Ciencias Pedag�gicas, Facultad de Filosof�a, Letras y Ciencia de la
Educaci�n, Universidad T�cnica de Manab�, Portoviejo, Ecuador
III.
Doctor
en Ciencias de la Informaci�n, Tercer Secretario del Servicio Exterior
Ecuatoriano Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, Universidad
T�cnica de Manab�, Manab�, Ecuador.
Resumen
El trabajo que
se presenta tiene pertinencia y actualidad, se trata de la educaci�n de la
autonom�a en ni�os y ni�as de la educaci�n inicial. La educaci�n de la
autonom�a tiene gran importancia, pues se trata de ense�ar a los ni�os y ni�as
a saber manejarse solos, a resolver problemas sin supervisi�n y ante la falta
de un adulto, es objetivo del mismo proponer actividades l�dicas para favorecer
la educaci�n de la autonom�a en ni�os y ni�as del subnivel inicial dos de la
escuela Gabriela Mistral en Portoviejo. Durante el proceso investigativo se
emplearon m�todos y t�cnicas, tales como: an�lisis hist�rico-l�gico,
inductivo-deductivo, encuestas, observaci�n participativa, an�lisis documental,
as� como tablas y an�lisis porcentual para darle mayor credibilidad a los
resultados derivados de los instrumentos aplicados.� Los resultados muestran diferentes falencias
en la autonom�a de los ni�os y ni�as de cierta manera necesitan actividades que
refuercen la educaci�n de la autonom�a y se propone la l�dica como m�todo
eficaz para favorecerla.
Palabras
claves: Educaci�n; autonom�a; actividades l�dicas.
Abstract
This research work is relevant and contemporary, it is
about the education of autonomy in children of initial education The education
of autonomy is very important because it is about teaching children to know how
to handle themselves, to solve problems without supervision and in the absence
of an adult, its objective is to propose recreational activities to promote the
education of autonomy in children of the initial sublevel two of the Gabriela
Mistral school in Portoviejo. The methods used in the research process were:
historical-logical, inductive-deductive, surveys, participatory observation,
documentary review, as well as tables and percentage analysis to give greater
credibility to the results obtained from the applied instruments. The results
show different deficiencies in children�s autonomy, somehow children need
activities that reinforce autonomy in their education and playful activities are proposed as an effective method. Its application
Keywords: Education; autonomy; playful activities.
Resumo
O trabalho que se apresenta �
relevante e atual, trata da educa��o
para a autonomia em meninos
e meninas da educa��o inicial. A educa��o
para a autonomia � muito
importante, visto que se trata de ensinar as crian�as a saberem se comportar,
a resolver problemas sem supervis�o
e na aus�ncia de um adulto,
� objetivo da mesma propor atividades l�dicas para promover a educa��o
de a autonomia em rapazes e raparigas do subn�vel dois inicial da escola Gabriela Mistral em
Portoviejo. Durante o processo investigativo, foram utilizados m�todos e t�cnicas, tais
como: hist�rico-l�gico, an�lise indutivo-dedutiva,
levantamentos, observa��o
participante, an�lise documental, bem
como tabelas e an�lises percentuais para dar maior credibilidade aos resultados
derivados dos instrumentos aplicados . Os resultados mostram
diferentes defici�ncias na autonomia
de meninos e meninas, de certa forma, eles precisam de atividades que reforcem a educa��o da autonomia e os jogos l�dicos s�o propostos como um m�todo eficaz para favorec�-la.
Palavras-chave:
Educa��o; autonomia; atividades l�dicas.
Introducci�n
La educaci�n de la autonom�a desde los
primeros a�os de vida en el ser humano tiene una importancia determinante, pues
se trata de ense�ar a los ni�os y ni�as a�
saber manejarse solos, a resolver problemas sin supervisi�n y ante la
falta de un adulto, funcionan correctamente, obtienen mayor partido de sus
estudios y en la etapa adulta encuentran trabajos con mayor facilidad, ya que
las empresas de la actualidad buscan personas que sean independientes y que
sepan manejarse sin necesidad de depender de un supervisor. Adem�s, aprenden a
tomar sus propias decisiones y asumir las consecuencias de sus actos, valores
en alza a la hora de relacionarse con los dem�s.
La educaci�n de la autonom�a desde los
primeros a�os de vida ha sido una preocupaci�n a nivel mundial de psic�logos,
pedagogos, maestros y padres.
Por su parte en la Convenci�n Internacional
de los Derechos del Ni�o, aprobada por la Asamblea General de las Naciones
Unidas el 20 de noviembre de 1989, se caracteriza a los infantes como un sujeto
de derecho, reconociendo en la infancia el estatus de persona y de ciudadano, y
expresa:
�Hay que comenzar a forjar en los ni�os
desde los primeros momentos que llegan al mundo su autonom�a, ense�arlo a
valerse por s� solos, con supervisi�n del adulto cuando sea necesario, solo as�
lograremos tener en el futuro grandes emprendedores, trabajadores, que piensen,
y sean capaces de enfrentarse y buscar soluciones r�pidas, y oportunas a cada
situaci�n que pueda surgir� (p.3)
Tambi�n la concepci�n pedag�gica moderna de
la infancia, define a �sta como un periodo reservado al desarrollo y a la
preparaci�n para el ingreso de la vida adulta y social en el marco de los
procesos educativos institucionales, y exige por la atenci�n individualizada e
integral de los ni�os, donde se fomente su independencia y auto direcci�n desde
las primeras edades.
Al respecto, se coincide con Rojas (2018),
en que:
�Para educar a nuestros hijos en la
autonom�a, primero hay que tener claro que ser� un trabajo de largo recorrido,
que nos llevar� a�os y que depender� de las capacidades de nuestros hijos y de
nuestra paciencia y dedicaci�n a ellos� (p.1)
En relaci�n a lo expresado anteriormente es
importante subrayar que la educaci�n en la autonom�a empieza desde la propia
infancia, es decir desde esta etapa del desarrollo se debe ir inculcando que
puede y debe tomar decisiones y cometer sus propios errores para aprender. En
los primeros a�os la labor del padre, madre o tutor es fomentar su capacidad de
explorar el entorno, y dejar que aprenda las cosas manipulando el medio y
sacando sus propias conclusiones.
Es criterio de los autores de este art�culo
acad�mico que hay que exigirles a los ni�as y ni�as seg�n su nivel de
desarrollo, ni por encima, ni por debajo, de forma que cada tarea que se les oriente
sea una dificultad y a la vez algo que puedan resolver y que no les genere
inseguridad; es decir que sirva para afianzar su autoestima, al percibir que
puede hacer las cosas solos. No tener en cuenta esto, puede ser fatal, pues se
sentir�n frustrados, fracasados, si le imponemos tareas, muy por encima de su
nivel de desarrollo.
Los investigadores citados anteriormente
han demostrado que a pesar de los logros obtenidos en cuanto a
la tem�tica objeto de estudio con la incorporaci�n de esta en el curr�culo
de la educaci�n inicial y b�sica, a�n se presentan dificultades en el trabajo
desde la escuela y la familia para favorecer la educaci�n de la autonom�a.
En la instituci�n Gabriela Mistral, en
Portoviejo, espec�ficamente en el subnivel inicial dos, se ha constado que es
una necesidad la educaci�n de la autonom�a, porque estos ni�os y ni�as se
muestran muy dependientes, se observa en ellos mucha sobreprotecci�n por parte
de los padres, ante las actividades propuestas, solicitan ayuda del adulto
(padres, maestro), sin ning�n nivel de esfuerzo, sin meditar y pensar qu� hacer
ante la situaci�n que se les propone.
Es objetivo de este art�culo acad�mico
proponer actividades l�dicas para favorecer la educaci�n de la autonom�a en
ni�os y ni�as del subnivel inicial dos de la escuela Gabriela Mistral en
Portoviejo.
1.1 En torno a la
autonom�a:� algunos
puntos de vista
Educar en la autonom�a desde los primeros
a�os de vida es la base de un aprendizaje desarrollador; pues permite que los
ni�os se muestren m�s seguros de s� mismos y de sus capacidades a la vez que
aprenden a asumir riesgos y a valorar sus posibilidades de �xito. Por su parte,
un ni�o dependiente requiere de ayuda continua y tiene poca iniciativa.
La autonom�a es un concepto de la filosof�a
y la psicolog�a evolutiva que expresa la capacidad para darse normas a uno
mismo, sin influencia de presiones externas o internas. Se opone a heteronom�a.
Por lo tanto, la autonom�a se refiere a la regulaci�n de la conducta por normas
que surgen del propio individuo.
La autonom�a en el aprendizaje permite que
los ni�os y ni�as desarrollen la capacidad para gestionar y regular sus propios
aprendizajes. Adem�s, desarrollar su capacidad cr�tica e independiente y los
prepara para afrontar problemas o situaciones desconocidas.
Es criterio de los autores de este art�culo
que, en el desarrollo de la autonom�a de los ni�os y ni�as, tambi�n juegan un
papel fundamental los padres; por tales razones se les debe ofrecer desde la
instituci�n educativa recomendaciones para contribuir a la educaci�n de la
autonom�a en sus hijos.
Algunos investigadores han incursionado en
el estudio de la autonom�a defini�ndola y caracteriz�ndola. A continuaci�n, se
ofrecen los que m�s valor metodol�gico e incidencia tuvieron en nuestro proceso
investigativo.�
Alcantara (2016), asegura
que:
�La autonom�a es la capacidad, habilidad o
aptitud que posee cada ser humano para realizar las distintas actividades que
se le presentan en la vida diaria de manera independiente, es decir, solo,
tomando en cuenta que se encuentra en la edad propicia para hacerlo� (p.9)
La Fundaci�n CADAH (2016), asevera que:
�� el desarrollo de la autonom�a personal
es un objetivo prioritario en la educaci�n de un ni�o. Un ni�o aut�nomo es
aquel que es capaz de realizar por s� mismo aquellas tareas y actividades
propias de los ni�os de su edad y de su entorno socio cultural� (p.3)
Para Almudena (2021), la autonom�a:
�No es solo ese espacio en el que somos
libres para decidir porque ninguna prohibici�n se nos cruza en el camino, sino
que es la facultad por la que nos preguntamos y damos respuesta a la pregunta
fundamental: �qu� debo hacer? Dicho de otra forma, es la medida en la que es
capaz de razonar, al ser aut�nomo no le est� permitido �ticamente hacer lo que
le parezca, sino que debe hacer lo que le propone la ley moral� (p. 11)
El investigador Garc�a (2021) precisa:
�Ser aut�nomo significa que el sujeto tiene
capacidad y libertad para pensar por s� mismo, con sentido cr�tico y aplicaci�n
en el contexto en que se encuentra inmerso. Quiere decir que tiene mayor�a de
edad mental y madurez para actuar. De ah� se deduce que, a mayor conocimiento,
mayor posibilidad de autonom�a y que ignorancia es ausencia de la misma, esto
es, dependencia� (p. 23-24)
Como se puede observar las
conceptualizaciones anteriores, no se contradicen, todo lo contario, se
complementan y enriquecen mutuamente; sin embargo, los autores de este art�culo
asumen el concepto ofrecido por La confederaci�n espa�ola de asociaciones de
padres y madres de alumnos, en su gu�a para padres del a�o 2019, por ser la que
ofrece una caracterizaci�n m�s exacta de un ni�o aut�nomo, al definirla como:
�Ser aut�nomo es ser uno mismo, con una
personalidad propia, que es diferente de la de los dem�s, con nuestros propios
pensamientos, sentimientos y deseos, y estos garantizan tener la suficiencia de
no depender de los dem�s para sentirnos bien, para aceptarnos como somos y
tener la seguridad de que somos competentes de valernos por nosotros mismos
durante nuestras vidas� (p.6)
Para la educaci�n de la autonom�a desde las
primeras edades, es recomendable la utilizaci�n de la actividad l�dica, pues se
le pueden ofrecer roles a los ni�os para que demuestren cuanta autonom�a han
incorporado a su personalidad, aspecto que se abordar� en el siguiente
apartado.
1.2 El �mbito
identidad y autonom�a: algunas consideraciones
El Ministerio de Educaci�n, como ente
rector, y responsable de la Educaci�n Nacional en Ecuador, ha puesto a
disposici�n de los docentes y otros actores de la Educaci�n Inicial, un
curr�culo que permite guiar los procesos de ense�anza y aprendizaje, para el
subnivel inicial 2. Este curr�culo plantea tres ejes de desarrollo y
aprendizaje para toda la Educaci�n Inicial, cada uno de ellos comprende a
diferentes �mbitos propuestos para cada subnivel educativo.
El Ministerio de Educaci�n (2014), en el
curr�culo hace alusi�n a lo siguiente:
�Durante el paso del ni�o y la ni�a por
este subnivel, el docente debe trabajar los siguientes �mbitos: identidad y
autonom�a, convivencia, relaciones con el medio natural y cultural, relaciones
l�gico/matem�ticas, comprensi�n y expresi�n del lenguaje, expresi�n art�stica y
expresi�n corporal y motricidad� (p.3)
Este art�culo est� dirigido al trabajo con
el �mbito de identidad y autonom�a porque se encuentran aspectos relacionados
con el proceso de construcci�n de la imagen personal y valoraci�n cultural que
tiene el ni�o y la ni�a de s� mismo, su autoconocimiento y la generaci�n de
acciones y actitudes que le permitan ejecutar actividades que requiera
paulatinamente de la menor dependencia y ayuda del adulto.
Es objetivo de este �mbito: �promover el
desarrollo de la identidad en los ni�os con un sentido de pertenencia,
reconoci�ndose como individuo con posibilidades y limitaciones y como parte de
su hogar, su familia, su centro educativo y su comunidad� (Ministerio de
Educaci�n, 2014, p.5)
El �mbito de identidad y autonom�a tiene
objetivos y destrezas a cumplir por edades cronol�gicas, el proceso de
desarrollo de las destrezas es continuo y progresivo, lo que implica que los
rangos de edad propuestos para la formulaci�n de las mismas son edades estimadas,
ya que el logro de la destreza depender� del ritmo de aprendizaje de cada ni�o.
El curr�culo de educaci�n inicial (2014),
reconoce que:
�Se entiende por destreza para los ni�os de
0 a 2 a�os los referentes que evidencian el nivel progresivo de desarrollo y
aprendizaje del ni�o, cuya finalidad es establecer un proceso sistematizado de
estimulaci�n que permitir� potencializar al m�ximo su desarrollo, mientras que
para los ni�os de 3 a 5 a�os la destreza es el conjunto de habilidades,
conocimientos, actitudes y valores que el ni�o desarrollar� y construir�, por
medio de un proceso pedag�gico intencionado (Ministerio de Educaci�n�, (p.18)
Es por esto que este art�culo se centra en
la educaci�n de la autonom�a en los ni�os/as de inicial 2 buscando m�todos
l�dicos para construir conocimientos e independencia del escolar dejando los
miedos a experimentar y aprender cosas nuevas.
1.3 La actividad
l�dica como m�todo eficaz para favorecer la educaci�n de la autonom�a
Asumir el juego desde el punto de vista
did�ctico, implica que este sea utilizado en muchos casos para manipular y
controlar a los ni�os, dentro de ambientes escolares en los cuales se aprende
jugando. Bajo este punto de vista el juego en el espacio libre-cotidiano es muy
diferente al juego dentro de un espacio normado e institucionalizado como es la
escuela.
La l�dica es considerada como la actividad
rectora del ni�o hasta 6 a�os, por tales razones maestros, educadores, padres,
tutores, no pueden perder de vista que el ni�o durante esta etapa de su
desarrollo aprende jugando, he ah� la importancia pedag�gica del juego.
La actividad l�dica ha sido definida por
diversos estudiosos del tema desde el punto de vista psicol�gico, social,
escolar; sin embargo, los autores de este articulo acad�mico concuerdan con
Jim�nez (2018) en que, �la actividad l�dica es una dimensi�n del desarrollo
humano que fomenta el desarrollo psicosocial, y la adquisici�n de saberes.
Encierra una gama de actividades donde se cruza el placer, el goce, la
actividad creativa y el conocimiento� (p. 9).
Lo expresado anteriormente advierte sobre
las caracter�sticas que debe poseer la actividad l�dica, pues es considerada en
opini�n de los autores de este trabajo de investigaci�n como una condici�n, del
ser frente a la vida, una manera de vivir la cotidianidad, de sentir placer y
valorar lo que acontece, percibi�ndolo como acto de satisfacci�n f�sica,
espiritual o mental. La actividad l�dica propicia el desarrollo de las
aptitudes, valores, relaciones y el sentido del humor en las personas.
Se concuerda con Gonz�lez y Rodr�guez
(2018), en que:
�La actividad l�dica constituye una forma
agradable de obtener una mayor participaci�n de los ni�os, porque �jugando los
ni�os y ni�as toman conciencia de lo real, se implican en la acci�n, elaboran
razonamientos y juicios. (�). Marginar el juego de la educaci�n equivaldr�a a
privarla de uno de sus instrumentos m�s eficaces, por ello el educador debe
asegurar que la actividad del ni�o o la ni�a sea una de las fuentes principales
de su aprendizaje y desarrollo� (p.6)
Es importante advertir que la l�dica
desarrolla diferentes habilidades, ayuda, a afrontar situaciones que se
presentan en la vida real, descubre el valor del �otro� por oposici�n a s�
mismo, e interioriza actitudes, valores y normas que contribuyen a su
desarrollo afectivo-social y a la consecuci�n del proceso socializador.
Las caracter�sticas de la actividad l�dica
expresadas anteriormente, no s�lo dan placer a los participantes, sino que
rescatan la condici�n de ser ni�o, facilitan la interacci�n social y
constituyen un espacio democr�tico para la libre expresi�n. Es importante que
los maestros integren la l�dica, como mediaciones pedag�gicas en su actividad
docente, para el tratamiento de los contenidos y de las formas de expresi�n de
los diferentes temas a fin de hacer posible el acto educativo, dentro del
horizonte de una educaci�n concebida como participativa, creativa, did�ctica, y
racional.
En sus numerosos estudios sobre este tema,
Piaget (1996), puso de manifiesto la estrecha relaci�n que existe entre la
estructura mental y la actividad l�dica, confirmada en la evoluci�n del juego
que se va dando en el individuo desde los m�s elementales juegos sensorio
motrices a complejos juegos de reglas que contienen muchas de las normas sociales
y morales propias de la sociedad adulta.
Numerosos autores han destacado la relaci�n
entre el juego y el desarrollo del plano psicomotriz de las personas. Hern�ndez
(2018), desde su perspectiva globalizadora, integr� el juego en su propuesta de
globalizaci�n como instrumento de desarrollo y de aprendizaje, y expres�:
�Casi desde el momento del nacimiento,
consiguen los beb�s placer l�dico por la mera extensi�n de brazos y piernas,
progresivamente estos movimientos se ir�n ampliando, conforme se produce el
desarrollo del ni�o. As�, con esta edad disminuyen los juegos de dominancia
corporal y la mente se apodera progresivamente del cuerpo (p.11)
A lo largo de toda la Educaci�n infantil el
juego aparece como un instrumento natural para la maduraci�n motriz, siempre en
�ntima relaci�n con la actividad cognitiva.
Vygotsky afirm� que �si no existieran en
esta etapa deseos irrealizables, no existir�a el juego infantil� De acuerdo con
sus experimentos, los ni�os que juegan poco o no juegan, tienen serias
deficiencias en su desarrollo intelectual y/o en su desarrollo emocional.
Para Vygotski,
(citado por Nassr, 2017):
�El juego infantil es la fuente del
desarrollo que crea la zona de desarrollo proximal�, ya que permite que la
acci�n ahora trasladada a la esfera imaginativa, ensaye formas de realizar
intenciones voluntarias, que pueden trasladarse a situaciones de la vida real�
(p.1)
�En
sentido general se puede decir que la actividad l�dica durante los primeros
a�os de vida es sumamente importante para lograr educaci�n en valores,
conocimiento, desarrollo de habilidades, entre otros aspectos. Entre otras
bondades de la l�dica se reconoce: favorece la confrontaci�n de las
posibilidades individuales, por lo que estimula la autonom�a, promueve la
unidad de lo afectivo y lo cognitivo, desarrolla procesos volitivos, la
perseverancia en el logro de los objetivos, capacidad de observaci�n, estimula
proceso del pensamiento la l�gica, el an�lisis y la s�ntesis, la imaginaci�n y
la memoria, es una opci�n para fomentar la autorregulaci�n, la concentraci�n y
distribuci�n de la atenci�n.
2. Materiales y m�todos
Se realiz� un estudio de tipo descriptivo,
con enfoque cuali-cuantitativo, en el que se
consultaron los fundamentos te�ricos -metodol�gicos sobre el tema objeto de
estudio, haciendo uso de los m�todos an�lisis hist�rico-l�gico, inductivo�deductivo,
anal�tico�sint�tico y el tr�nsito de lo concreto a lo abstracto: estos
facilitaron la sistematizaci�n de los referentes te�ricos acerca de la
conceptualizaci�n de la autonom�a y la actividad l�dica, su importancia y
actualidad, as� como su metodolog�a y valoraci�n de la informaci�n derivada del
estudio de los documentos.
La poblaci�n est� conformada por 43 ni�os y
ni�as que asisten al subnivel dos de la escuela general b�sica �Gabriela
Mistral�, en Portoviejo.
La muestra fue seleccionada intencionalmente,
participaron los 23 ni�os y ni�as del paralelo 1 del subnivel dos de la
instituci�n anteriormente citada. Tambi�n fue intencional la selecci�n de la
instituci�n, pues precisamente en esta instituci�n, la autora del articulo
trabaj� realiz� sus pr�cticas profesionales.
La complejidad del objeto de estudio, por
su naturaleza y contenido, llevan a la utilizaci�n de diversos m�todos y
t�cnicas, con el prop�sito de poder interpretar, explicar y valorar el proceso
investigativo.� A continuaci�n, se ofrece
una caracterizaci�n de los m�todos y t�cnicas empleados para evaluar la
variable: educaci�n de la autonom�a.
Las encuestas a docentes para determinar el
nivel alcanzado por estos en la gesti�n por educar la autonom�a en sus ni�os y
ni�as y para obtener informaci�n acerca del estado real de la autonom�a.
La observaci�n participativa. fueron aplicadas a los ni�os y ni�as en las actividades
cotidianas que realizan en la instituci�n, con el objetivo de valorar c�mo se
comportan en el cumplimiento de los indicadores de las dimensiones de la
variable �educaci�n de la autonom�a�.
La revisi�n de documentos; fue utilizada
con el inter�s de conocer c�mo es tratada la educaci�n de la autonom�a en los
documentos rectores de la escuela. Se trabaj� con el curr�culo de Educaci�n
Inicial, 2014, la gu�a metodol�gica para su implantaci�n.��
Los m�todos utilizados aportaron datos
necesarios acerca de la realidad del objeto de estudio de esta investigaci�n,
lo cual fue necesario procesar a trav�s de tablas, an�lisis porcentuales,
gr�ficos, entre otras.
Resultados
Las reflexiones te�ricas y metodol�gicas en
torno a la educaci�n de la autonom�a, permitieron determinar que los prop�sitos
de esta variable, se ajustan al desarrollo de conocimientos, y comportamientos.
Para el procesamiento de estos resultados
se tom� como patr�n lo establecido por Pa�l Torres Fern�ndez, Teresa Le�n
Roldan y Silvia Puig Urzueta (febrero, 2004); en el
Manual para el procesamiento de los datos educativos. As�, a partir de la
frecuencia de respuestas de cada uno de los factores evaluados se precis� el
�ndice de cada indicador en unidades de �ndices porcentuales (UIP), y desde
estos se determin� el �ndice de cada dimensi�n, de los cuales se concret� el
�ndice de la variable, lo cual se presenta en tablas para su mejor
an�lisis.��
Variable: educaci�n de la autonom�a
Tabla 1. Dimensi�n 1.
Cognitiva
Indicadores |
A |
% |
M |
% |
B |
% |
Indice General del indicador |
1.1 |
8 |
34.7 |
10 |
43.4 |
5 |
26.0 |
34.4 |
1.2 |
10 |
43.4 |
6 |
23.0 |
7 |
30.4 |
32.2 |
1.3 |
6 |
26.0 |
5 |
26.0 |
12 |
52.1 |
21.3 |
�ndice de la dimensi�n |
68.0 |
Fuente: Elaboraci�n
propia.
Leyenda
1.1 Conocer algunos datos de su identidad
como: nombre, apellido, edad y nombres de los padres.
1.2 Reconocer algunas de sus
caracter�sticas f�sicas como: color de pelo, ojos, piel, tama�o, entre otros
1.3 Saber seleccionar prendas de vestir de
acuerdo a su preferencia y utilizar la cuchara y el vaso correctamente al
alimentarse
A: Alto������������
����M: Medio����������� B: Bajo
Indicador 1.1 Conocer algunos datos de su
identidad como: nombre, apellido, edad y nombres de los padres: en este
indicador los �ndices obtenidos en los ni�os y ni�as reflejan un �ndice
promedio de comprensi�n respecto al conocimiento de� su identidad como: nombre, apellido,
edad y nombres de los padres, pues el 43.4% de la muestra, obtuvieron
resultados promedios, al demostrar poder cumplir con la mayor�a de las �rdenes
dadas por la maestra al respecto. Solo el 26% no fueron capaces de responder
acertadamente, lo solicitado, para inscribirse en el nivel bajo. El resto, es
decir el 34.7%, se ubicaron en el nivel alto, mostrando un gran desarrollo de
esta habilidad
De este an�lisis se infiere que existe
dominio parcial de esta habilidad, por lo que se hace necesario dise�ar
propuestas dirigidas al logro de tal prop�sito.��
Indicador 1.2 Reconocer algunas de sus
caracter�sticas f�sicas como: color de pelo, ojos, piel, tama�o, entre otros:
este indicador revela que existe cierto dominio sobre el reconocimiento de
algunas de sus caracter�sticas f�sicas. Se puede notar que el 43.4% ofrecen
respuestas convincentes que muestran conocimiento al respecto. Solamente 7
ni�os y ni�as, (30.4% ), de los que participan en este
estudio, respondieron con criterios alejados de la realidad, ubic�ndose en el
nivel bajo.
Indicador 1.3 Saber seleccionar prendas de
vestir de acuerdo a su preferencia y utilizar la cuchara y el vaso
correctamente al alimentarse: en este indicador solamente 6 ni�os y ni�as, que
representan el 26% de los que participan en este estudio lograron ubicarse en
el nivel alto, pues sus acciones demostraron el nivel de dificultad que existe
al respecto. Es de significar que solamente el 52.1% de la muestra,
representado por 12, se ubicaron en el nivel bajo, al realizar solamente dos
acciones o ninguna correcta respecto a este indicador.
De este an�lisis se infiere que existen
algunas debilidades en torno al conocimiento de algunos datos de su identidad
como: nombre, apellido, edad y nombres de los padres, as� como en el
reconocimiento de algunas de sus caracter�sticas f�sicas como: color de pelo,
ojos, piel, tama�o, entre otros y saber seleccionar prendas de vestir de
acuerdo a su preferencia y utilizar la cuchara y el vaso correctamente al
alimentarse, siendo esto una cuesti�n indispensable para poder trabajar por la
educaci�n de su autonom�a. Estos resultados en los indicadores llevan a la
dimensi�n a obtener un �ndice de 68,0 UIP
Tabla 2. Dimensi�n 2.
Actitudinal
Indicadores |
|
A |
% |
M |
% |
B |
% |
Indice General del indicador |
|
2.1 |
|
12 |
52.1 |
6 |
26.0 |
5 |
26.0 |
34.7 |
|
2.2 |
|
8 |
34.7 |
5 |
26.0 |
10 |
43.4 |
34.3 |
|
2.3 |
|
8 |
34.7 |
2 |
8.6 |
13 |
56.5 |
33.2 |
|
|
�ndice de la dimensi�n |
66.6 |
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Fuente: Elaboraci�n
propia.
Leyenda
2.1 Manifestar sus emociones y sentimientos
con mayor intencionalidad mediante expresiones orales y gestuales
2.2 Identificar las situaciones de peligro
a las que se puede exponer en su entorno inmediato
2.3 Ejecutar acciones de seguridad para
evitar accidentes que se pueden producir en su entorno inmediato.
A: Alto��������
M: Medio�������������� B: Bajo
Indicador 2.1 Manifestar sus emociones y
sentimientos con mayor intencionalidad mediante expresiones orales y gestuales:
al medir este indicador se pudo constatar que el 52,1%, de la muestra se ubica
en el nivel alto, es decir (12), manifiestando
emociones y sentimientos mediante expresiones orales y gestuales, con gran
intencionalidad. Es bueno se�alar que el 26,0%, representados por 5 ni�os y
ni�as, muestran indiferencia ante las acciones acometidas en este indicador,
ubic�ndose en el nivel bajo.
Indicador 2.2 Identificar las situaciones
de peligro a las que se puede exponer en su entorno inmediato: Al medir este
indicador se pudo advertir que 10 sujetos, es decir el 43.4%, de los que
participan en este estudio, no lograron identificar las situaciones de peligro
a las que se pueden expones, registr�ndose en el nivel bajo: mientras que (5%),
es decir 26 ni�os y ni�as se ubican en el nivel medio al identificar solo dos
de lo que se le pide en este �tems. El 34.7% de la muestra alcanzan el nivel
alto, al ofrecer respuestas certeras al respecto. Esta situaci�n pudo
constatarse a trav�s de las observaciones realizadas durante el periodo de
pr�ctica pre-profesional que realiz� la estudiante en la instituci�n.
Indicador 2.3 Ejecutar acciones de
seguridad para evitar accidentes que se pueden producir en su entorno
inmediato: durante la evaluaci�n de este indicador al decodificar los
resultados de las observaciones, nos percatamos que el 34.7% de los ni�os y
ni�as, es decir (8), se ubicaron en el nivel alto, al demostrar en sus
respuestas conocimiento sobre la realizaci�n de acciones dirigidas a evitar
accidentes que se pueden producir en su entorno inmediato. Es de significar que
el 56.5% de los que participan en el proceso investigativo, se inscriben en el
nivel bajo, al ofrecer respuestas poco convincentes al respecto.
Los resultados obtenidos llevaron a los
investigadores a dise�ar acciones l�dicas para resolver el problema cient�fico
detectado.
A partir de la introducci�n de un grupo de
acciones investigativas en la pr�ctica escolar, en funci�n de transformar el
proceso pedag�gico de la educaci�n inicial, se han encontrado algunos
fundamentos aportados desde otras ciencias de los cuales no se ha podido
prescindir para la educaci�n de la autonom�a en ni�os y ni�as del subnivel
inicial 2.
Las actividades l�dicas, poseen los
siguientes componentes:
�
Fundamentaci�n: filos�fica, sociol�gica,
psicol�gica y pedag�gica.�
�
Objetivos: generales y espec�ficos.
�
Contenido: sistema de acciones y actividades a
ejecutar.
�
Evaluaci�n: valoraci�n sist�mica del proceso,
autovaloraci�n y control.
�
Sugerencias metodol�gicas�
Los actores principales son: ni�as y ni�os
docentes y, familias, los cuales reciben una preparaci�n especial para estar en
condiciones de aplicar y recibir las actividades l�dicas que le corresponden
acometer.��
Todos estos componentes citados
anteriormente se encuentran relacionados dial�cticamente vincul�ndose de manera
din�mica a partir de sus objetivos y el sistema de actividades al contexto
escolar y social, lo que permite al mismo tiempo, que se realice un trabajo de
integraci�n com�n, bajo la direcci�n de la escuela como instituci�n rectora.
En este trabajo, se opta por una psicolog�a
hist�rico-cultural de esencia humanista basada en los postulados de Vygotski y sus seguidores.
El enfoque hist�rico cultural de la
psicolog�a pedag�gica explica la educabilidad del hombre conformando as� una
teor�a del desarrollo ps�quico, dial�cticamente integrada al proceso educativo,
lo que demuestra las posibilidades que tienen los educadores para influir en
los sujetos implicados en un proceso de educaci�n y desarrollo, y vincular la
acci�n educativa en todos los espacios en que vive con el concurso de otros
factores que en la sociedad tambi�n educan, tal es el caso de la familia.
La categor�a fundamental de esta teor�a
psicol�gica es la apropiaci�n del hombre de la herencia cultural, elaborada por
las generaciones precedentes, asumida como las formas y recursos a trav�s de
los cuales el sujeto, de forma activa y en �ntima relaci�n con su entorno
familiar y comunitario, hace suyo los conocimientos, las actitudes, las
tecnolog�as, la pr�ctica, los valores, los ideales de la sociedad en que viven
y los mecanismos mediante los cuales se auto desarrollan.
Propuesta de soluci�n
Actividad 1
T�tulo: Aprendamos a servirnos
Objetivo: aprender a utilizar la cuchara,
tenedor y el vaso cuando se alimenta de manera aut�noma.
Contenido: Utilizar la cuchara, tenedor y
el vaso cuando se alimenta de manera aut�noma.
Desarrollo:
Dibujar la silueta de un plato cuchara,
tenedor y vaso sobre una hoja, cartulina o individual pl�stico. Se recomienda
plastificar la cartulina o la hoja para una mejor durabilidad del material. �Pedir el ni�o/a que coloque el plato, vaso,
cuchara y tenedor utilizando el dibujo como gu�a.
Sugerencias metodol�gicas:
-�
Realizar actividades para fortalecer motricidad fina.
- Sugerir a los padres que en casa dejen
que los ni�o/a se alimenten de manera aut�noma.
Evaluaci�n: la maestra atender� las
diferencias individuales, percat�ndose de los aciertos y desaciertos de los
ni�os/as al colocar los utensilios que van a utilizar durante el proceso de
alimentaci�n de manera aut�noma.
Actividad 2
T�tulo: Disfraz m�gico
Objetivo: favorecer el desarrollo de la
motricidad fina y gruesa en los ni�os/as para que se vistan de manera aut�noma.
Contenido: vestirse y desvestirse de manera
independiente con prendas de vestir sencillas.
Desarrollo:
- Explicar al ni�o/a que vamos a jugar a
los disfraces.
- Colocar en una cesta diferentes tipos de
ropa: pantalones y camisas con cierre y botones, camisetas, faldas, short,
pantalonetas, zapatos con cordones, zapatos con velcro, sandalias, entre otros.
- Pedir al ni�o/a que escoja la ropa y se
disfrace de alg�n miembro de la familia o de alg�n personaje que deseen.
- �Incentivar
al ni�o/a que se mire al espejo y que diga de qu� se disfraz�
- Realizar un desfile de disfraces
Sugerencias metodol�gicas: entregar
material l�dico a los ni�o/as que tienen inconvenientes al momento de abotonar
y desabotonar, de cierres y anudar los cordones.
Evaluaci�n: la maestra estimular� el
esfuerzo de todos, con �nfasis en los que mejor lo lograron, destacando la
importancia que tiene saber vestirse solos, para de esta manera ayudar a mam�.
Actividad 3
T�tulo: Me aseo
Objetivo: practicar h�bitos de higiene
personal, demostrando la autonom�a alcanzada.
Contenido: practicar con autonom�a h�bitos de
higiene personal como lavarse las manos, los dientes y la cara.
Desarrollo:
- A cada ni�o/a se le entregar� una hoja
dibujada una boca grande dentro de un pl�stico o plastificada
- Se explicar� que hay g�rmenes que a veces
se introducen en nuestra boca y con un marcador borrable haremos marcas en los
dientes de manera que los ni�o/as con un cepillo de dientes viejo se los
borren.
- Pediremos a los padres d�as antes que
lleven el cepillo de dientes personal de cada uno de sus hijos, luego se
invitar� a los ni�os/as al patio, colocando en un vaso agua y en el cepillo
pasta dental. Finalmente los invitaremos a cepillarse los dientes de manera
correcta.
Sugerencias metodol�gicas: no usar marcador
permanente, a la edad de 4 a�os cada ni�o/a debe cepillarse los dientes de
manera aut�noma, si no la hace sugerir a los padres que practiquen h�bitos de
higiene diariamente.
Evaluaci�n: observar que cada ni�o/a cumpla
con la actividad y se cepille los dientes de manera aut�noma. Estimular los que
mejor lo hagan y ofrecer atenci�n individualizada a los que muestren pocas
habilidades en este proceso.
4. Discusi�n
Los an�lisis espec�ficos realizados y el
recorrido epistemol�gico seguido se convirtieron en sustento te�rico de la
investigaci�n; al expresar las potencialidades latentes en el interior de la
instituci�n educativa que dirigidas acertadamente contribuyen a la educaci�n de
autonom�a en ni�os y ni�as del subnivel inicial 2 de la escuela Gabriela
Mistral en Portoviejo.��
Educar en la autonom�a desde los primeros
a�os de vida es la base de un aprendizaje desarrollador; pues permite que los
ni�os/as, se muestren m�s seguros de s� mismos y de sus capacidades a la vez,
que aprenden a asumir riesgos y a valorar sus posibilidades de �xito.
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�
2020 por los autores. Este art�culo es de acceso abierto y distribuido seg�n
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